Colecho 100% Seguro

Dormir lo más cerca posible de un recién nacido favorece la lactancia y ayuda a toda la familia a descansar mejor. El bebé puede mamar a demanda siempre que lo desee. Como no hay distancias que recorrer y no se le hace esperar, llora menos y se calma antes. Y al no tener que levantarse a dar el pecho o el biberón, todos, -papá, mamá y bebé-, se desvelan menos y vuelven a conciliar el sueño con más facilidad.

Sin embargo, no todas las mamás se sienten tranquilas compartiendo la cama con sus hijos recién nacidos. Tienen miedo de colocarse durante la noche en alguna posición que perjudique al bebé, de dañarlo sin enterarse. Lo cierto es que el sueño de las madres es ligero en esta etapa, estamos programadas para proteger inconscientemente al pequeño, incluso dormidas. Cientos de miles de padres y madres duermen con sus hijos cada noche sin ningún problema.

Eso sí, colechar requiere tomar algunas precauciones. No todas las camas valen: el colchón ha de ser firme y rígido. Además, durante los primeros meses conviene renunciar a almohadas, edredones o cualquier otra ropa de cama que sea excesivamente mullida: lo mejor son las sábanas y mantas de toda la vida, preferiblemente de algodón orgánico. Cuando el bebé alcance la edad en que aprenden a darse la vuelta, es preciso arrimar la cama a la pared o colocar barreras de seguridad para evitar que se caiga. También existen algunas – aunque pocas – circunstancias personales que desaconsejan compartir colchón, como el exceso de peso o tomar determinadas medicaciones que puedan alterar los patrones de sueño de los adultos. Y por supuesto jamás hay que fumar en una habitación que se comparte con bebés.

Cuna en sidecar, la solución más práctica

Por eso las cunas en sidecar son un invento maravilloso. Tienen todas las ventajas del colecho sin ninguno de sus posibles inconvenientes. Al carecer de barrera en una de sus paredes, se colocan como una prolongación perfecta del colchón de los padres. Permiten mantener el contacto y el apego durante toda la noche. Favorecen la lactancia y el descanso. Puedes escuchar cada respiración de tu hijo, puedes amamantarlo a demanda sin moverte de la cama, acariciarlo si gime o se despierta, o incluso dormirte sintiendo su manita alrededor del dedo…

Al mismo tiempo, el bebé está protegido de caídas desde el primer día, gracias a las tres paredes laterales. El colchón y la ropa de cama son los idóneos para un recién nacido. No importa si papá y mamá tienen el sueño profundo o ligero, ni cuánto pesan, ni si llevan lazos en el pijama, ni si se mueven mucho o poco durante la noche: nada de eso afectará al descanso del bebé ni comprometerá su seguridad. Durante sus primeros meses, podréis dormir juntos con toda tranquilidad, sin renunciar a las almohadas (los adultos) ni tener que invertir en un colchón nuevo. Más adelante, a partir de los 18 – 24 meses, podréis decidir si pasáis al peque a vuestra cama, si colocáis una cama individual junto a la vuestra o si le proponéis estrenar su propia habitación.

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