Las emociones son variaciones profundas pero pasajeras del ánimo, pueden ser agradables o penosas, las cuales suelen ir acompañadas de sensaciones físicas.
A través de las emociones, el ser humano establece su posición respecto al entorno que le rodea.
El hombre es un por naturaleza es un ser emocional, las emociones están presentes a lo largo y en cada una de las etapas de nuestra vida.
¿Alguna vez has sentido felicidad, tristeza, entusiasmo, enojo, agradecimiento, miedo, estrés, relajación, asombro? Estas son algunas de las emociones presentes en todo ser vivo.

Si dividiéramos dichas emociones en dos categorías tendríamos Emociones Positivas y Negativas. Sentir emociones de las dos categorías es algo natural e inevitable, lo importante radica tener un equilibrio entre ellas.
Las emociones positivas deberían ser seleccionadas y preferidas a las emociones negativas.
Las emociones positivas nos hacen sentir plenos, alegres, llenos de felicidad, nos hacen sonreír. Están relacionadas con el bienestar subjetivo y ayudan a prolongar la vida.
Entre los múltiples beneficios de experimentar emociones positivas tenemos:
- Levantan el ánimo
- Son potentes en nuestra salud física y mental
- Ayudan a vivir la vida de forma más plena
- Complementan las de las emociones negativas
- Ayudan a superar enfermedades
- Fomentan el aprendizaje
- Aumentan nuestra conciencia, atención y memoria
- Ayudan a tener una percepción más amplia de lo que ocurre, a nivel cognitivo
- Aumenta la capacidad que tiene una persona para superar circunstancias traumáticas
- Pronta recuperación cardiovascular ante una situación de estrés
- Mejor desenvolvimiento en situaciones laborales o académicas
Tener emociones positivas no es algo sencillo pero tampoco imposible, es cuestión de crear hábitos que nos ayuden a modificar nuestros pensamientos, acciones y actitudes para lograr ese estado de satisfacción, sentirse sano y sobre todo lleno de felicidad.