¿Qué es entonces El síndrome metabólico? Fue reconocido desde las primeras décadas del siglo XX no como una única enfermedad, sino como un conjunto de trastornos de salud que pueden aparecer en forma simultánea o progresiva en el individuo: obesidad, elevación paulatina de la presión arterial, incremento de grasa en la sangre e incapacidad del organismo para aprovechar azúcares (glucosa).
El surgimiento de dichos padecimientos es favorecido por ciertos factores de riesgo:
- Antecedentes familiares de diabetes, presión arterial elevada o infarto en corazón (miocardio) y cerebro (accidente cerebrovascular).
- Exceso de grasa en el organismo, sobre todo en abdomen.
- Alimentación alta en grasas y azúcares simples.
- Falta de ejercicio y actividad física (sedentarismo).
- Mal manejo del estrés.
- Fumar y beber alcohol.
Diagnóstico
Por fortuna, el panorama a futuro puede ser revertido cuando hay diagnóstico y tratamientos oportunos. Por ello es importante aprender a conocer los síntomas del síndrome metabólico para prevenir daños severos en la calidad de vida:
- Obesidad abdominal. Se establece cuando la medida de la circunferencia de la cintura es mayor a 102 centímetros en hombres y 88 centímetros en mujeres.
- Presión arterial alta, es decir, de 130/85 o mayor.
- Elevado nivel de glucosa en ayunas, por arriba de 110 miligramos por decilitro (mg/dl).
- Niveles acrecentados de triglicéridos, es decir, superiores a 150 mg/dl.
- Bajo nivel de colesterol “bueno” (HDL); se consideran cifras por debajo 40 mg/dl en hombres y 50 mg/dl en mujeres.
Y si se cumplen o rebasan los parámetros indicados, acudir al médico general o bien con el medico internista, endocrinólogo, bariatra, dietista, nutriólogo, entre otros para efectuar estudios especializados e iniciar tratamiento oportuno.
Seguir medidas adecuadas y oportunas es suficiente para detener la evolución de este problema que tanto afecta a nuestra población.

Tratamiento sugerido
Se recomiendan puntos específicos que han demostrado su efectividad:
- Hacer ejercicio aeróbico. Correr, bailar, andar en bicicleta o deportes en conjunto intensifica la actividad de pulmones y corazón, a la vez que aumentan la capacidad del sistema circulatorio y regulan niveles de grasa, glucosa y tensión arterial. Caminar durante 45 minutos diariamente es el mejor mecanismo a adoptar.
- Mejorar la alimentación. OMS recomienda que sólo 30% o menos del total de alimentos consumidos sean de origen animal (es decir carne libre de grasa, de pescado o aves) y que se incremente el número de cereales, frutas y verduras en la alimentación diaria.
- Bajar de peso de manera controlada. Los beneficios derivados de pérdida de grasa abdominal, serán notables con la disminución de colesterol dañino en sangre y la presión arterial mejorara.
- Uso de un medicamento controlado (no televisado) por área medica si se ha establecido y que se siga su administración al pie de la letra.
- Evitar alcohol y tabaco. Sustancias nocivas para el buen funcionamiento del organismo.
Obesidad y el síndrome metabólico deben ser contemplados como enfermedades que son controlables. Con bajar del 5% al 10% del peso habitual se disminuye la presión arterial, mejorara el perfil de grasas y azúcar, la calidad de la insulina será mayor y aminora la probabilidad de obstrucción o ruptura de vasos sanguíneos.
La importancia de atender a tiempo este problema radica en primer término, porque diabetes, hipertensión arterial e infartos tiene un costo social muy elevado y cada día incosteable, al grado que su atención absorbe más del 25% del presupuesto de las Instituciones de salud pública, pero, sobre todo, porque síndrome metabólico, aún en sus primeras etapas, incrementa notablemente la posibilidad de fallecer debido a problemas del sistema circulatorio.
En conclusión: Educación, alimentación y ejercicio son las herramientas con que contamos, por lo que tenemos que ponerlas en práctica.