
206 huesos tiene el cuerpo de un adulto y quizás porque están cubiertos de músculos, grasa y piel, poco nos damos cuenta de su existencia. Desafortunadamente, muchas veces solo les ponemos atención cuando se fracturan y nos duelen, sin pensar en que ellos necesitan nutrientes para mantenerse sanos, fuertes y completos.
Nuestros huesos están vivos y en su interior habita la fábrica de células sanguíneas más importante que es la médula ósea y a lo largo de la vida crecen, se regeneran y se deterioran como el resto de nuestro cuerpo. De hecho cuando nacemos tenemos 300 huesitos que se van estirando y uniendo con otros hasta conformar el esqueleto de una persona adulta.
Un tema que resulta inquietante es el de la osteoporosis, un padecimiento silencioso e indoloro que notamos hasta que nos comenzamos a fracturar. Si bien la fortaleza de los huesos también depende de aspectos genéticos, como raza, peso y talla, también los hábitos de vida son muy importantes para determinar la calidad de osamenta con que contamos.
Qué hacer para tener huesos fuertes:
- Consumir calcio diariamente, presente en las tortillas de nixtamal, sardinas, charales, acelgas y brócoli.
- Hacer ejercicio diariamente, NO de alto impacto, como caminata, tai chi, yoga y pesas.
- Tomar baños de sol, que brindan la vitamina D.
- Tener peso adecuado y una dieta variada, la extrema delgadez afecta la integridad de los huesos.
- A partir de los 50 años hacerte anualmente una “densitometría ósea”, para medir la densidad de tus huesos.