“Amores psicópatas”, una contradicción en sí misma porque un psicópata es incapaz de sentir amor o empatía; los individuos con rasgos de personalidad psicópatas o antisociales tienen esta extraña y peligrosa característica que les impide crear vínculos profundos con cualquier persona, ya sea de su propia familia o de alguien ajeno con quien esta persona decida iniciar una relación de pareja. ¿Esto que te estoy contando te suena a película de ficción? Por desgracia no tiene nada de ficción, y conocer las características de este tipo de personalidad te podría salvar literalmente la vida.
Cuando se habla de un psicópata, habitualmente pensamos en uno de esos asesinos en serie que salen en las películas o series televisivas sobre crímenes. Nos imaginamos un Hannibal Lecter de “El silencio de los corderos” o a personajes reales como Charles Manson o Ted Bundy que dejaron tras de sí un rastro sangriento de víctimas sin ni siquiera pestañear. Pero estos asesinos en serie son psicópatas criminales que, además de contar con este trastorno de la personalidad, encuentran un placer especial en el terrible acto de matar. Sin embargo existe otro tipo de psicópata que vive cómodamente en nuestra sociedad, que generalmente ostenta un buen cargo laboral y que sigue representando un peligro potencial para las personas que lo dejan entrar en sus vidas; me refiero a los psicópatas subclínicos o integrados o, como los llama Robert Hare, máximo experto en este tipo de personalidades, “serpientes con traje”. Son personas muy bien integradas en nuestra sociedad que resultan encantadoras a primera vista, que cuidan su imagen (pues los psicópatas también suelen ser narcisistas), que saben hablar sobre casi cualquier tema, que te colman de atenciones, que te hacen reír… en fin, son las típicas personas que tu madre o tu padre te diría que no dejaras escapar, que representan la pareja perfecta y que tú mismo no te creerías que semejante maravilla de persona se hubiera fijado en ti. Y haces bien en no creértelo, porque cuando algo parece ser demasiado bueno para ser verdad suele significar que no es real.
Quisiera hacer un pequeño inciso para dejar claro que tanto hombres como mujeres pueden tener este trastorno de la personalidad psicópata o antisocial, ambas terminologías son sinónimos y se pueden utilizar indistintamente. Pero generalmente las relaciones que se dan con mayor frecuencia suelen ser de hombres psicópatas integrados que buscan relacionarse con mujeres concretas, con un perfil de personalidad definido y relativamente fácil de encontrar, ya que la propia sociedad nos empuja un poco a las mujeres a adoptar ese perfil. Me refiero a la mujer de carácter más sumiso y complaciente, la que da al otro para hacerle feliz, aquella que confía en las personas, que no cree que exista la maldad, que perdona fácilmente y que siempre prioriza las necesidades del otro por encima de las suyas propias. Este es el perfil ideal para un psicópata, pues va a poder usar sus dotes de manipulación e inflar su ego destrozándole la vida, que es lo que este individuo realmente quiere. Pero si tú eres un hombre atento y complaciente, tampoco está de más que sepas cuáles son las características de las personas con rasgos psicópatas para que puedas identificarlas antes de que sea tarde y poder salir corriendo lo antes posible, cuanto más lejos, mejor.

La característica más identificativa de un psicópata es su incapacidad para sentir. No puede sentir amor, no es capaz de ponerse en la piel del otro porque sencillamente no siente nada… Tampoco siente miedo, ni tiene remordimientos, ni entiende la importancia de los valores morales porque sólo piensa en sí mismo y en conseguir sus propios intereses. ¿Para qué va a ser honesto si mintiendo va a llegar a la meta más rápido? Esa es su forma de pensar. Él o ella considera débiles a todas las personas buenas y generosas, cree que son idiotas que merecen que se aprovechen de ellos, que lo están pidiendo a gritos. Las personas no son personas sino simples medios para conseguir sus metas. Por ello el psicópata siempre va a elegir a su víctima porque le va a ayudar a lograr algo que él quiere, ya sea un mayor estatus social, dinero, sexo o cualquier cosa que desee conseguir. Su víctima es como un objeto, un escalón de una escalera hacia lo que él desea, nada más. Y va a utilizar todo su encanto de serpiente para hacer que te enamores de él, para engancharte a una relación tóxica y adictiva, para poder manipularte a su antojo y abandonarte de la forma más cruel posible despojándote de la poca autoestima que te quede cuando haya sacado de ti lo que le interesaba. Es así de cruel, así de sencillo para él y tremendamente doloroso para ti y para las personas que realmente te quieren y tengan que presenciar esa pesadilla sin poder hacer nada para remediarlo, pues estarás tan enganchado a esa relación que ni siquiera con todas las evidencias ante tus ojos querrás ver la terrible realidad. ¿Conoces algún caso concreto de relación con un psicópata? Si lo conoces, entenderás bien lo que te estoy contando. Por desgracia yo lo he vivido en primera persona y puedo hablar de ello con conocimiento de causa, por eso he decidido escribir este post, porque creo que a veces somos demasiado confiados o estamos influenciados por todas esas películas románticas que nos hacen creer que una intensidad amorosa inicial fuera de lo común es indicativo de amor a primera vista, cuando la realidad es que deberíamos interpretarlo como señal de alarma de que nuestro pretendiente no tiene buenas intenciones.
Hay muchas señales de alarma o banderas rojas, como dicen los americanos, que indican que una persona que se acerca a nosotros puede ser un psicópata o un narcisista, ambos estilos de personalidad tremendamente dañinos (en un futuro cercano escribiré un post relacionado con los amores narcisistas). Tampoco pretendo que ahora, de repente, si alguien muy cariñoso e insistente se acerca a ti con fines románticos, pidas directamente una orden de alejamiento policial; algunas – pocas – veces las personas que se comportan así son bienintencionadas. Sólo quiero que abras los ojos y analices los hechos un poco fríamente antes de dejarte llevar, pues cuando hay sentimientos implicados es muchísimo más difícil salir de la tela de araña del psicópata.
El psicólogo español Iñaki Piñuel afirma que a lo largo de nuestra vida nos vamos a relacionar con una media de 60 psicópatas. Él tiene un libro llamado “Amor Zero” donde explica con detalle cómo se comporta el psicópata para que puedas identificarlo fácilmente antes de que te veas atrapado irremisiblemente en sus redes. En la segunda parte de este post “Amores psicópatas” comentaré un poco cuáles son estas características, aunque te invito a indagar en ellas a través de este y otros libros sobre esta interesante temática.