Pasar una noche de descanso profundo y reparador es algo bastante difícil de conseguir para uno mismo, pero si además añades el hecho de dormir con una pareja que ronca, que te roba la manta, que sólo puede quedarse dormido con el sonido de la teletienda de fondo o que tiene problemas con sus patrones de sueño, la cosa se complica hasta límites muy conflictivos para la salud. En la actualidad, son muchas las parejas que tienen complicaciones para poder descansar cómodamente, y muchas parejas ya empiezan a querer dormir en habitaciones separadas. Esta puede ser una solución eficaz para algunos cónyuges, pero también puede ser un problema para la relación y la intimidad de la pareja.
Si esta no es una solución viable para ti, todavía hay algunas opciones que puedes intentar para conseguir descansar junto a tu pareja. Aquí te proponemos unas cuantas:
1. Los ronquidos te molestan
Una de las mayores causas por las que dormir en pareja puede repercutir negativamente en la calidad del sueño es el ronquido de uno de los dos compañeros de cama. Aunque los hombres son más propensos a roncar, este es un problema que afecta a ambos géneros y que tiende a empeorar con la edad. Los ronquidos son sonidos que provienen de vibraciones realizadas mientras se respira a través de vías respiratorias demasiado estrechadas durante el rato que se esta durmiendo a veces a causa de estar congestionado o incluso ingerir alcohol antes de acostarse. Dormir en una mala posición también puede influir, sobre todo dormir boca abajo.
A pesar de que la persona que ronca consigue descansar y estar tranquila, muchas de sus parejas logran todo lo contrario. Es cuando aquellos que no roncan se ven obligados a darle la vuela al otro o darle golpes hasta que adquieran una postura en la que dejen de roncar. Cuando esto no ayuda, y la situación llega al límite de complicar sobremanera el descanso del otro quizás es el momento de ir a ver a un doctor especialista del sueño y del descanso. Los ronquidos pueden ser una señal de que se padece apnea del sueño, una condición grave pero tratable que causa que la respiración correcta pueda detenerse por la noche.
Algunas de las soluciones prácticas más comunes para solventar este problema suelen ser: el uso de tapones para los oídos para el que no ronca, bandas nasales para no roncar o evitar las comidas copiosas por la noche, entre otras.
2. La temperatura ambiente nunca está al gusto de ambos
La temperatura óptima para un buen descanso es de entre 20º y 22º. Pero saberlo no tiene porqué convencer a tu pareja de que debe dejar de dormir ultratapado y casi al punto de ebullición, ni tampoco aquél que ya en marzo cree que es tiempo de abrir la ventana y guardar el edredón. Como en muchas cosas de la vida en pareja, se trata de llegar a un punto medio. Una vez establecida una temperatura media entre las máximas y mínimas que quiere cada quién se pueden llevar a cabo otras alternativas: la persona a la que le gusta estar más calentita tiene la opción de ponerse en otra manta o usar pijamas gruesos, mientras que el que prefiera frío puede puede dormir sin usar las sábanas o los edredones. Elegir el lugar de la habitación más caliente y más frío según los gastos también puede funcionar, además de elegir una cama más grande, puesto que la persona que lo quiere más frío no estará tan pegada al calor del cuerpo de su pareja.
3. Depertarse demasiadas veces durante la noche
Este punto es muy complicado: todo el mundo tiene un reloj interno que generalmente determina a qué hora nos dormirnos por la noche y a qué hora despertar por la mañana, y este patrón es casi imposible de cambiar. Para que uno no molesté al otro durante la noche se puede hacer un trato: el que se acuesta más tarde deberá ser muy tranquilo y no hacer nada en el dormitorio que le pueda despertar a la otra persona, del mismo modo que por la mañana, el madrugador promete hacer lo mismo. Ante esto, hay que tener en cuenta el uso del despertador y no dejar sonarlo demasiado o demasiadas veces. Del mismo modo, los noctámbulos deben usar auriculares para escuchar música o ver la televisión mientras que el otro cónyuge esté dormido.

4. Televisión para dormirse: ¿sí o no?
Si eres uno de aquellos que necesita dormirse con el sonido de los programas de “llama y gana” de fondo pero tu pareja necesita silencio, pueda que tengas que buscar auriculares del tipo inalámbrico. Un temporizador o una televisión programable que se apague al cabo de un rato también puede ser una opción. Si no se puede eliminar el ruido totalmente, los tapones de espuma se que se pueden comprar en una farmacia pueden ser sorprendentemente eficaces.
5. Uno quiere oscuridad y el otro necesita luz
Normalmente todos preferimos un espacio oscuro y tranquilo para reposar. La oscuridad o la falta de luz es, de hecho, una señal que el cerebro recibe para poder aumentar la producción de la hormona melatonina, que ayuda a quedarse dormirdo. A pesar de esto, hay personas que están acostumbradas a dormir con la luz encendida o con otros aparatos electrónicos encendidos. Esto puede llegar a ser una mal vicio que cuesta mucho controlar.
Si con tu pareja estáis en bandos opuestos, podéis probar a tener una pequeña lámpara de bajo voltaje o luz nocturna cerca de la persona que prefiere luz, pero sin que moleste al otro. Por otro lado, los antifaces pueden ser un buen método para bloquear la luz.
6. Te gustan los abrazos pero tu pareja quiere espacio
Incluso las parejas más empalagosas pueden preferir dormirse de manteras diferentes. Uno puede que prefiera acurrucarse antes de acostarse y quedarse dormido en los brazos del otro, mientras que el otro sienta que no puede relajarse a menos que él o ella se da la vuelta. Mientras que esto se pueda interpretar como un rechazo o como si no hubiera tanta conexión como se pensaba es sólo una diferencia a nivel del estilo de sueño. Hay que encontrar un punto medio: abrazar hasta que la otra persona se duerma y retirarse a su lado de la cama para dormir en solitario para el resto de la noche o tener un tiempo para acurrucarse antes de dormir y luego pasar ambos a dormir cada uno por su cuenta.
7. Demasiadas vueltas durante toda la noche
Todo el mundo cambia de posición por lo menos un par de veces durante la noche. Las mujeres tienden a ser más sensibles a los movimientos de su pareja, y eso significa que son más propensas a ser despertadas por patadas, empujones o movimientos agitados de su pareja. Los colchones de última generación, por su parte, pueden reducir el rebote excesivo del movimiento. Una cama grande también permite mantener distancia, por lo que la otra persona puede moverse por más espacio sin tener contacto con el otro.
8. Uno de los dos es un… roba-mantas
¿Alguna vez te has despertado en medio de un sueño y te has encontrado temblando porque el edredón con el que te habías acostado hace un rato lo acapara ahora tu pareja como si fuera un kebab? Si esto te ha pasado es que duermes con un o una roba-mantas de manual, aunque no lo hagan a propósito. La solución es tener dos juegos de sábanas y edredones para cada uno. Sin duda es más difícil para una pareja robar los edredones del otro si cada uno tiene los suyos propios.
9. Vuestros hijos acaparan vuestras horas de sueño
Las parejas con hijos, ya sean recién nacidos o con algunos años, pueden estar afectados también por problemas de sueño. Cuando no hay un acuerdo sobre cómo manejar una situación en la que los niños han tenido pesadillas puede acabar por producir agotamiento al día siguiente. Hay que pensar en cómo actuar en esta situación u otras similares para evitar tener problemas de sueño o incluso remordimientos con la pareja.