Las primeras pautas de socialización se adquieren en la familia, porque es el primer grupo al que pertenecemos, aquí se sientan las bases para lo que puede ser un futuro prometedor o… lo contrario.
Es en la infancia donde de manera directa o indirecta nuestro padres “nos preparan” para el papel que desempeñaremos cuando seamos adultos; pues bien, uno de los medios para alcanzar este objetivo que se han propuesto, son los juguetes.
Tradicionalmente a las mujeres nos preparan para ser amas de casa y madres, y a los hombres para ser “machos”, ¿Por qué machos? dense cuenta que en ningún momento los preparan para ser padres, y a veces, ni para que sea responsable de una familia, por el contrario, se les fomenta la violencia y el dominio.
Al parecer tenemos bien arraigada la cultura prehispánica, a pesar de los movimientos liberales en pro de la mujer. Los invito a hacer un breve recorrido por la historia para recordar como eran formados nuestros antepasados.
Para la formación de los prehispánicos, existían dos tipos de escuelas Tepochcalli y Calmécac, la primera para la gente común, y la segunda para la nobleza, a ambas asistían hombres y mujeres, con la diferencia que a las mujeres se les enseñaba oficios adecuados para formar y conducir una familia, tales como cocinar, lavar, etc., y a los hombres para ser guerreros. Los hombres que acudían al Tepochcalli, además de prepararse para la guerra, también era instruido para la agricultura, la pesca, etc., y los que asistían al Calmécac, aprendían lo necesario para la vida política y religiosa.
Lo importante en resaltar aquí es de qué manera se asignaban los papeles, cómo la mujer solo tenía derecho a ser ama de casa, y aunque en la actualidad ya tiene oportunidad de adquirir otros conocimientos y hacer carrera como los hombres, aún persiste esa idea que es la única que puede y debe llevar un hogar, así como que el hombre debe ser el proveedor material del mismo sin involucrar la parte afectiva, idea que se va internalizando desde pequeños en nuestro juegos.
Los juguetes para niña
Analicemos el mercado y démonos cuenta que hay para las niñas: muñecos y muñecas bebés con accesorios para que desde ahora sepan poner y cambiar un pañal, dar un biberón, papillas, etc., en fin, hay variedad para elegir en qué las queremos entrenar como futuras madres; para ser excelentes amas de casa, están las cocinitas, a veces equipadas, a veces hay que adquirir los accesorios por separado, batidoras, licuadoras, y no faltan las baterías de cocina y los famosos juegos de té.
Por otro lado existen muñecas señoritas que inducen a las niñas al mundo de la moda y empiezan a pensar como jóvenes a temprana edad y no disfrutan su infancia, ya que empiezan a pensar como tal y a tener manifestaciones conductuales inadecuadas para su edad, tales como, ir a un baile, no a una piñata (por mencionar un ejemplo).

Actualmente, se ha formado como una regla general, donde los juguetes mencionados en primer lugar, son adquiridos para las niñas en la primera infancia, pero en cuanto pasan a la segunda, como que se “rebelan” y solicitan las que le muestran el mundo “grande”; aunque como “mamás chiquitas” también es el mundo “grande”, curiosamente repercute más en ellas el mundo de la moda, tal vez sea porque inconcientemente saben que para ser mamás, necesitan atraer al sexo opuesto y esto se logra siendo bellas, o también porque poco a poco, la parte afectiva que se pretende conseguir en la mujer para con los hijos, se está perdiendo.
Pero bueno, también existen juguetes donde de cierta forma inducen en oficios y profesiones y son para ambos sexos, tales como, cajas registradoras, computadoras, equipo médico, entre otros. Sea el juguete que sea de los mencionados, son buenos, porque finalmente son situaciones que viviremos y qué mejor que nos entrenemos para estar preparadas.
Los juguetes para niño
Independientemente de los juguetes mencionados anteriormente que son para ambos sexos y que de cierta manera fomenta el interés por el trabajo, es más común que a los varones les compren, pistolas, espadas… en una palabra: armas, que aunque son de juguete, y “no dañan”, están afectando el comportamiento del individuo, no lo dañan físicamente, pero emocionalmente, sí lo hace; otros de los favoritos son los carritos y los muñecos de acción.
Bien, analicemos primero las armas, lo único que fomenta en el niño es la violencia, la destrucción, más desafortunadamente los padres no lo perciben así, sino como una manera de “hacerse hombres”, el concepto tan erróneo que se tiene sobre el “ser hombres”, según algunos padres, es ser “fuertes, valientes, poderosos, etc. etc.”, sería una lista interminable de los adjetivos que he escuchado decir a algunos padres, pero lo más penoso del asunto es que las madres, aún quejándose algunas de sus maridos también refuercen esta conducta.
Lo que los padres deben de concientizar es que la valentía no se demuestra agrediendo, sino enfrentando las cosas, y es lo que debemos de fomentarles, ya que la agresión lo que realmente demuestra es la cobardía; el que agrede es porque no sabe afrontar las situaciones sanamente y se escuda en esta conducta.
Además, también es preocupante la delincuencia, no creo que haya una persona que no le preocupe esta situación, sin embargo, parecen no darse cuenta que esta conducta la fomentan en los niños con sus juguetes.
En una ocasión en un parque observé a dos niños de escasos 6 años que estaban jugando con espadas, y con que naturalidad expresaban “Ya te maté”, uno de pie y el otro cuan largo era, en el suelo, al ver la escena volví la mirada hacia sus madres, y me pregunté: ¿Qué sentirán al ver a sus hijos así, uno agrediendo y el otro perdiendo la vida?, ¿No se darán cuenta que la idea que se están formando es que es “muy natural” matar?, porque los papeles eran cambiados, de pronto moría uno y de pronto el otro; el caso es que las madres los miraban con tanta satisfacción, que en verdad me gustaría saber que pasaba por sus mentes, pero bueno, no soy yo quién va a cambiar al mundo, pero si podemos hacerlo entre todos, poniendo cada uno su granito de arena y empezar por fomentarle a nuestros hijos actitudes positivas hacia la vida, dándoles “armas” que los ayuden a crecer como personas sanas y productivas y una de estas son sin duda los libros, y aquí hago un paréntesis para aclarar esta aparente contradicción y la razón por la cual entrecomillo la palabra armas, este término en primer lugar determina cualquier instrumento cuya finalidad es dañar a otros, pero también se le utiliza como un medio para defenderse, y a esto último es a lo que hago referencia, porque todos sin excepción en algún momento de nuestra vida nos encontramos en situaciones difíciles que tenemos que vencer, no paralizarnos ante ellas, por eso, si contamos con los recursos para hacerlo nos será más fácil, que si nos sentamos a esperar que otro lo haga por nosotros.
Tomado en cuenta lo acelerado que está nuestro mundo, los cambios tan vertiginosos, el mercantilismo que impera, cada vez nos deshumanizamos más, y si a esto le aunamos lo que le inculcamos a nuestros hijos, piensen lo que será de ellos cuando sean adultos, por eso, retomo el asunto, no les demos armas que dañan, sino armas que les enseñen a defenderse en la vida, desde pequeños inculquémosles el hábito de la lectura, cada vez hay más libros donde se aprecian los valores, cuando no saben leer, leamos para ellos, y en cuanto empiecen a hacerlo, adelante, que lo hagan por si mismos; con esto no quiero decir que se la pasen leyendo porque también tienen que jugar, pero, cuidemos también esto, pensemos que la finalidad del juego es recrearlos, y “matándose” no creo que sea muy recreativo, por lo tanto, que practiquen algún deporte, que además les mantiene en buena condición física, y así conjuntamos mente y cuerpo sano. Si los llevamos a un parque, ¡caramba! pueden correr, esto hace que gasten sus energías y las están canalizando positivamente, así no las desbordan en agresividad, también que disfruten de los juegos diseñados especialmente para ellos, los columpios, las resbaladillas, en fin lo que haya en ellos, el caso es que los niños se diviertan y descarguen toda la energía negativa, y así dormirán tranquilitos después de un buen baño y una cena apropiada claro está.
Por último, menciono los otros juguetes que también eligen para los varones, y estos son los muñecos de acción que vienen desempeñando la misma función que las armas: fomentar la agresividad, y los carritos, no tengo nada en contra de estos últimos, porque finalmente son de utilidad para la vida adulta, en lo que no estoy muy de acuerdo es lo que se pretende inculcar con ellos, ya me referí anteriormente a cómo nos asignan los papeles a cada sexo, y este es uno de ellos, ¡el carro para los hombres!, ¿y qué pasa en la realidad, cuando alguien comete un error de tránsito?, inmediatamente buscan al chofer y si es una mujer, la expresión: ¡tenía que ser vieja!, hasta eso, ¡somos viejas!, no mujeres, pero bueno, nuestra cultura machista indica que sólo los hombres pueden hacer las cosas bien, pero, ¿de donde sacan esto?, de la herencia cultural, si a los niños se les da carritos, es porque SÓLO ellos pueden manejarlos, con esta idea crecen; a esto me refería anteriormente cuando comentaba que no los preparan para ser padres, mucho menos para ser responsables de una familia, porque tenemos bien diferenciado que la mujer es para la casa y cuidar de los hijos y que el hombre para proveer el sustento, pero no se lo inculcamos, sino sólo para el dominio.
Si en verdad queremos que desempeñen bien su papel de padre de familia comprémosles juguetes que les muestren el camino del trabajo, así como enseñamos a las niñas a cuidar hijos y tener “casita”, también a los varones, cómo se hace para sostener económicamente a una familia.
Ojala algún día caigan las barreras y también podamos trasmitirle a los varones la parte afectiva para con los hijos y nos evitemos las mujeres muchos problemas, ya que si contribuimos para el sostén económico de la familia, lo más justo es que el varón contribuya con el sostén afectivo apoyando en el cuidado directo de los hijos. Los dos trabajamos afuera, también trabajemos adentro, que no se les va a caer… las manos por hacerlo.
Conclusión:
Para tener el mundo que la mayoría soñamos para nuestro hijos es imperativo que empecemos a trabajar en ello, fomentándoles conductas positivas, haciendo que desarrollen cualidades que los hagan personas valiosas y podamos seguir utilizando el término SER HUMANO.