No cabe duda que cada día existen desafíos en esta labor de ser padres, por esa razón las habilidades de coaching que aquí expongo pueden ser de gran utilidad para tu crecimiento en este papel y para que apoyes el desarrollo de tus hijos hacia su propia excelencia. Estas habilidades tienen como fin ayudar a tus hijos a tener un despertar de consciencia, a que se dé cuenta que lo que hagas en la vida tiene consecuencias naturales, a que sea consciente de sus emociones y pueda racionalizarlas, a que sea empático, a aprender a pensar, a aprender que las cosas no son instantáneas y así un sinfín de cosas que son parte de este proceso que empieza en su casa y los prepara para la vida.
Comenzaré hablando de la Comunicación y de todo lo que implica ya que de aquí se desprenden dos de las habilidades que quiero exponer. Este es un término que escuchamos hasta en la sopa. Sabemos que la comunicación es esencial para las sanas relaciones ya sea en el trabajo, con los amigos, con la pareja y en este caso con los hijos, pero lamentablemente, pocas veces lo llevamos a la práctica de una forma adecuada y en un proceso de coaching una de las partes más importantes es la relación que se crea entre el coach (padre) y el coachee (hijo), para lo cual “la comunicación” resulta indispensable.
El modelo es simple y seguro que lo vieron en la escuela alguna vez. Hay un emisor, un mensaje, un receptor y un feedback o retroalimentación. Hay algo muy importante dentro de este proceso, que debemos hacer notar ya que es una de las habilidades más poderosas que deberíamos tener como padres para poder comunicarnos con nuestros hijos, pues al contrario de lo que se dice de que “hablando se entiende la gente”, para que podamos entendernos necesitamos tener la habilidad de escuchar. La segunda habilidad importante dentro de este proceso de la cual también hablaremos es la retroalimentación. Y empezamos:
1. La escucha activa. En pocas palabras es poner todo nuestro esfuerzo físico y mental para captar el mensaje en su totalidad y poder interpretar de la mejor forma el mensaje que se recibe, esto implica también ser conscientes del lenguaje no verbal (el cual habla mucho más que las palabras).
¿Qué podemos hacer para escucharlos activamente? No interrumpirlos y de verdad poner atención a lo que nuestros hijos nos están diciendo, dejar celulares a un lado, apagar la televisión y/o despegar nuestros sentidos de la computadora. Otra cosa que puede funcionarnos para trabajar en esta habilidad es repetir lo que se nos está diciendo y asegurarnos que lo entendimos bien. Ejemplo: “Me estás diciendo que no te gustan las matemáticas ¿es correcto?”. Si escuchamos activamente a nuestros hijos ellos se sentirán apoyados y comprendidos, además de saber que sus ideas y opiniones son importantes para nosotros.

2. La Retroalimentación. Significa dar información sobre el desempeño pasado o presente, en este caso de nuestros hijos, el cual le permite saber cuáles comportamientos mantener y cuáles cambiar. Es importante mencionar que existen dos tipos de retroalimentación: La positiva y la constructiva, no existe una tal retroalimentación negativa ya que el objetico siempre es construir o alentar comportamientos, nunca destruir o ser negativos.
La retroalimentación positiva nos sirve para felicitar, reconocer o alentar comportamientos. Y la retroalimentación constructiva para iniciar, detener o modificar un comportamiento.
Es muy importante utilizar ambos tipos de retroalimentación con nuestros hijos para que sepan tanto los comportamientos que necesitan detener, iniciar o cambiar como los comportamientos por los que los felicitamos o reconocemos. No debemos mezclar una con otra, sino que deben ser siempre retroalimentaciones separadas y completas.
Aquí les paso una serie de tips para que puedan practicar esta habilidad:
- Sean Directos: No se anden por las ramas cuando quieran darles retroalimentación. Servirá de mucho que le pongan un título al tema que deseen tratar con ellos y les digan “Quiero hablar contigo acerca del orden de tu cuarto”.
- Sean sinceros: ¡Evitemos exagerar! Muchos de nosotros seguramente hemos usado esta expresión “Te he dicho millones de veces que ordenes tu cuarto”. Esto evidentemente es una mentira, no estamos siendo sinceros. Tratar de evitar también los “siempre” y “nunca”.
- Enfóquense en los comportamientos: Al dar retroalimentación a los hijos hablemos del problema, no de ellos. No hay que calificar o juzgar a nuestros hijos sino a las acciones, a los comportamientos. Algo que puede ayudarte es poner un objeto en la mesa y pensar que es de eso de lo que hablan, no de tu hijo.
- Sea específico: No usemos frases como “Me gustaría que fueras un poquito más ordenado” ¿Qué es un poquito más? Para ser específicos tendríamos que decir “Me gustaría que tiendas tu cama y guardes tu ropa en los cajones”.
- Sea oportuno: Digamos las cosas cuando ocurren. No esperemos mucho tiempo y digamos “hace un año hiciste tal cosa”. El ser oportuno también implica no hablar de las cosas en el momento en el que acaba de suceder si es que me siento enojado. Es mejor tranquilizarme primero y luego hablarlo.
Si sabes dar una buena retroalimentación y lo haces constantemente, tus hijos tendrán muy claro lo que esperas de ellos y de sus comportamientos, lo que les permitirá mantener los comportamientos que dan buenos resultados y podrán cambiar o detener comportamientos que no son deseados.
3. Formular preguntas poderosas. Esta última habilidad que les presento es característica del Coaching y es la de poder formular preguntas sencillas pero que ayuden a nuestros hijos a plantearse opciones, acciones para alcanzar sus metas y que les den la oportunidad de que ellos mismos encuentren sus mejores respuestas.
Desarrollando está habilidad como padre, tus hijos aprenderán acerca de la responsabilidad de tomar sus propias decisiones, podrán conocer y controlar mejor sus emociones, encontrar diferentes caminos para llegar a sus objetivos y aprenderán a pensar por ellos mismos, entre muchas otras cosas.
Existen varios tipos de preguntas, les describiré brevemente 3 de las preguntas básicas.
- Preguntas de investigación que sirven, como su nombre lo dice, para conocer más información acerca de algo.
- Preguntas de Concientización que sirven para que ellos mismos tomen consciencia de algo que no están viendo claramente y
- Preguntas de toma de decisiones, con ellas tus hijos podrán obtener los pros y contras de las opciones que tienen y les será más fácil tomar una decisión consciente.
Aquí te dejo algunos ejemplos de preguntas que podrás utilizar:
- ¿Qué piensas de lo que acabas de hacer?
- ¿Qué necesitas para tener tu cuarto ordenado?
- ¿Qué harás después que hayas terminado tu tarea?
- ¿Qué otras formas pueden haber para que te lleves bien con tus hermanos?
- ¿Qué emoción es la que sientes en este momento?
- ¿Cómo lograrás divertirte más cuando salgamos de paseo el domingo?
- ¿Cómo te sentirás cuando te entreguen tus excelentes notas en la escuela?
- ¿Para qué crees que te servirá estudiar?
Recuerden que todo esto deben hacerlo con mucho amor, el cual es un acto de voluntad. ¿Cómo? Conociendo a sus hijos por medio de la observación, comunicación y la escucha, comprendiéndolos generando empatía y siendo conscientes de las brechas generacionales, aceptándolos como son sin juzgarlos a ellos sino a las acciones y ayudándolos a que aprendan a pensar por ellos mismos, a tomar sus propias decisiones y a disfrutar de sus éxitos.