El ejercicio no sólo sirve para mejorar su salud y su condición física, sino como lo hemos mencionado, también su calidad de vida, lo cual no sólo se refleja en su persona, sino en una mejor relación con su familia y con todas aquellas personas que lo rodean.
Si tomamos en cuenta la definición de la Organización Mundial de la Salud (OMS) respecto a tener una buena salud, estar sano es tener un estado de bienestar físico, mental y social. Si partimos de este principio tenemos que una condición física aceptable apoyada por algún deporte, nos ayuda precisamente a tener una mejor disposición para convivir con nuestros hijos, tener una relación estable con nuestra pareja y ser más sociables con nuestros demás familiares, los vecinos o nuestros compañeros de trabajo.
En este época caracterizada por las prisas, el estrés, los problemas cotidianos, las presiones y hasta las alteraciones nerviosas, a las que se ve sometido todo individuo, particularmente los que vivimos en una ciudad, es necesario desarrollar una actividad deportiva que nos ayude a fortalecer nuestro cuerpo y nuestro ánimo.

Además, desarrollar un deporte o algún ejercicio físico aliviará nuestras tensiones, lo que seguramente agradecerán nuestros seres queridos, pues con el esfuerzo físico, seguramente dejaremos atrás mucho nuestro mal humor o neurosis.
Una persona madura que realiza un deporte no sólo sirve de ejemplo para sus hijos, sino que está en mejor actitud de convivir, jugar y relacionarse con ellos. Un padre o madre que todos los días trabaja, pero se da su tiempo para ejercitarse de alguna manera a los largo de la semana, lo que menos querrá hacer es ponerse a ver la televisión los fines de semana, sino que tendrá el vigor para salir a pasear en bicicleta con la familia, podrá corretear, brincar y saltar en un día de campo. Tendrá mucho más calma para escuchar a los hijos cuando se presenta algún tipo de problema, sin descontar que jugar una cascarita de futbol, un tochito, una partida de volibol, o una reta de basquetbol, nos acerca más y puede convertir la relación de padres e hijos, a una relación de amigos porque estrecha más la confianza.
Evidentemente lo anterior lo podremos lograr de manera moderada siempre que desarollemos una práctica cotidiana de algún ejercicio o deporte, porque sería casi suicida querer jugar un partido de basquetbol, cuando hace años que no lo hacemos, queriéndonos lucir como en nuestro mejores tiempos, sobre todo si se trata de competir con un hijo adolescente, quien tiene mucho más vigor, destreza y rapidez.
Por ello, si usted quiere tener una mejor relación con sus hijos, regálese un poco de tiempo, de ser posible cuatro o cinco días a la semana, y ejercítese, porque ello le dará más capacidad para convivir, no sólo en cantidad, sino en calidad con su familia.
No está por demás recordar que diversos estudios sobre la materia señalan que con el ejercicio se retarda el proceso de envejecimiento de las personas, al tiempo que le proporciona una vida sexual más plena, pues en el caso de los varones aumenta los niveles de testosterona, de tal manera que al elevarse la cantidad de hormonas, se puede tener una mejor vida sexual.