Cómo celebrar una fiesta de cumpleaños

Aunque el cumpleaños es el acontecimiento que motiva la mayoría de las celebraciones infantiles, hay muchas más ocasiones para organizar fiestas. Te proponemos un montón de ideas divertidas: disfraces, cine, piratas, al aire libre, una tarde de misterio…

Organizar una fiesta es fácil si se dispone de ideas y se planifican con tiempo todos los detalles. La ilusión comienza mucho antes de que se celebre el festejo. Elegir el tema, confeccionar las invitaciones, decorar la sala, elaborar la comida… Padres e hijos podrán divertirse juntos. Aunque la organización corre a cargo de los padres, es conveniente involucrar desde el principio al niño en la toma de decisiones y en la preparación, ya que le da la oportunidad de desarrollar sus habilidades sociales, incrementar su sentido de la responsabilidad y dejar de ser un mero asistente para sentirse un auténtico anfitrión.

Algunas pistas

El sitio.

Lo primero que hay que decidir es si se celebra en la propia casa o en algún otro lugar. Los niños requieren mucho espacio y, si hace buen tiempo, sería ideal realizarla al aire libre. Si no es posible y se decide hacer dentro de casa, habrá que acondicionar una habitación grande para evitar disgustos. En la euforia de la fiesta, puede que no respeten la alfombra nueva o el sofá recién tapizado. Otra opción sería celebrarlo en algún local. En cualquier caso, es importante disponer de una zona para la merienda y otra amplia y algo apartada para los juegos, de forma que los niños no interrumpan las actividades subyugados por los manjares y las golosinas.

Los invitados.

Aquí el pequeño tiene mucho que decir, pero nosotros debemos orientarle sobre el número de asistentes, en función del tamaño del recinto o del presupuesto que tengamos. Asimismo hay que asegurarse de que no olvida a ninguno de sus amigos y procurar que las edades sean lo más homogéneas posible, para que compartan gustos parecidos y sea más fácil organizar los juegos.

Tipo de fiesta.

Debe ser acorde con la edad y los gustos del niño.

• A los 2–3 años. Sus periodos de atención son todavía cortos, por lo que, en vez de un espectáculo, es preferible que escuchen música y que participen en juegos cortos y sencillos de mucho movimiento y sin reglas, todavía no las pueden respetar. A algunos les puede dar miedo disfrazarse.

• A los 4–6 años. Ya les entretiene la narración de un cuento o algún guiñol –siempre que ellos participen– y pueden entender la representación de payasos y magos, pero la función no debe durar más de 30 minutos, porque enseguida quieren irse a jugar. Las actividades pueden ser más elaboradas. También les gusta disfrazarse. El anfitrión quiere sentirse reconocido y ser el centro de la fiesta.

• A los 7–8 años. A partir de esta edad, empiezan a tener opiniones claras sobre cómo quieren celebrarlo. Lo que más les importa es la cuestión social y que sus amigos crean que es “guay”. Aquí entra en juego la originalidad y las modas.

Invitaciones.

Compradas o elaboradas por el propio niño. En ellas debe indicarse con claridad el nombre del invitado, la fecha, el lugar, la hora de comienzo y finalización de la fiesta y un teléfono para que confirmen su asistencia. Hay que entregarlas con tiempo suficiente para que las familias puedan organizarse, pero no con demasiada antelación para evitar olvidos o que se pierdan.

Decoración y detalles.

Un detalle colocado en la puerta de casa para que los invitados puedan localizar la fiesta con facilidad. No deben faltar los globos y el resto dependerá del tipo de fiesta, la imaginación y el tiempo del que se disponga. Incluso, se puede ir completando a lo largo de la celebración con dibujos hechos por los propios invitados. Aunque no es imprescindible, para incentivar la participación de los niños, se pueden preparar pequeños premios, comprados o hechos en casa, como coronas o medallas de cartulina, que los ganadores de cada juego lucirán con orgullo. No olvidemos que todos tienen que ganar alguno, aunque sea de consolación. Y al terminar la fiesta algún obsequio: un globo, chuches, un pequeño cuento, alguna pegatina, una manualidad hecha por ellos, etc.

Animación.

Si hemos decidido organizar juegos nosotros mismos y, sobre todo, si el grupo de invitados es numeroso o los niños muy pequeños, seguramente se necesitará la ayuda de algún otro adulto. Los niños necesitan atención constante. Se deben tener preparados más juegos de los que se vayan a necesitar, por si alguno no les gustara demasiado y tener a punto el material que vayamos a necesitar para reducir los tiempos de espera. Evitar en lo posible los juegos de eliminación, ya que los niños que quedan excluidos necesitan mantenerse ocupados mientras los demás terminan y además alguno podría disgustarse. Las actividades han de ser cortas, poco elaboradas y con instrucciones claras que se entiendan con rapidez. Los juegos pueden ser los de toda la vida –relacionados o no con el tema de la fiesta–, o inventados. No debe faltar una música animada. El programa de merienda, juegos y sorpresas debe concordar con el tiempo estimado para la celebración.

Comida y bebida.

En general comida fácil de preparar para que pueda participar el niño, y adecuada a la edad y la hora del día. Puede optarse por atractivas presentaciones de modo que las formas y colores predominantes aludan al tema elegido. Prescindir de frutos secos y productos pequeños para evitar atragantamientos y no abusar de las golosinas. En verano, es especialmente importante la bebida para mantenerlos hidratados. Mucha agua y bebidas sin gas. Y, si al final hay tarta, es preferible un pastel casero en cuya elaboración haya colaborado el niño.

Fiesta de disfraces

Los niños muchas veces se apasionan por temas o personajes concretos. Se puede aprovechar la ocasión para que sirva como hilo conductor de su fiesta. Afectará a todos los aspectos, desde las invitaciones hasta el vestuario de los invitados, la decoración, los juegos o los adornos de la tarta. Ahora sólo queda elegir en qué personaje se quiere transformar y echarle imaginación para diseñar y organizar todo lo relacionado con su fiesta.

• Elaboración del traje. Para los invitados, además del aliciente del festejo, se suma la emoción de la confección del disfraz en los días precedentes. Se pueden crear prendas muy elaboradas o lucir simplemente un detalle alusivo, como un sombrero, gafas chistosas, guantes, máscara, etc. Lo importante es que al niño le guste su personaje y que esté cómodo con su disfraz, sobre todo a la hora de participar en los juegos.

• El tema del disfraz. Es mejor que sea extenso, como el mar, un color, el circo, cuentos, etc. para estimular la creatividad e impedir en lo posible la repetición de los disfraces. También puede resultar divertido solicitar que se disfracen por parejas, de modo que los dos miembros de las mismas incorporen elementos similares o complementarios como por ejemplo animal y cazador, pareja de hawaianos, Blancanieves y algún enanito, etc.

• Los juegos. Se pueden organizar las actividades en el momento de la fiesta, pero también se les puede pedir con antelación a los invitados, de forma que no tengan que improvisar delante del público, que de forma individual o colectiva lleven preparada una pequeña escena que tenga relación con el disfraz escogido. La representación será breve y poco elaborada, el objetivo es contemplar los disfraces e inmortalizar el momento con una foto.

¡A su aire!

A veces nos agobia la imagen de ver a un grupo de niños corriendo por el salón de casa o nos abruma la idea de tener que estar entreteniéndolos constantemente. Quizá no es tan difícil como parece. Puede resultar muy divertida una fiesta en el jardín de casa en el que los invitados han de traer traje de baño. Proporcionarles juguetes para el jardín como aros de “hula-hoop”, cuerdas para saltar, juegos de bolos o petanca, una canasta, tiza para dibujar en el suelo… garantizará la diversión. Sólo queda organizar una buena barbacoa y conectar los aspersores del riego de vez en cuando o disponer de una manguera para que puedan refrescarse si el calor aprieta.

En busca del tesoro

Vestidos o no de pirata, los niños lo pasarán bien buscando un tesoro escondido. Para encontrarlo deberán seguir unas pistas y realizar una serie de juegos. Obtendrán un trozo de mapa por cada 5 juegos realizados.

• Crear ambiente. Empecemos con una pequeña historia para que los niños entren en situación y les daremos la primera instrucción para situarlos en el lugar del comienzo.

• Un largo camino. A partir de aquí y guiados por las pistas, se sucederán un sinfín de pruebas. Mantener entre todos un globo en el aire con toques durante un tiempo mínimo sin que caiga al suelo, recorrer un circuito a la pata coja, carreras de sacos, trasladar una hoja de un árbol a lo largo de una línea soplando, pintar la cara al compañero con pinturas de maquillaje, el juego del pañuelo, carreras de relevos, la cola del burro, juegos de adivinanzas… El número y la dificultad de los juegos dependerán de la edad y capacidad de los niños.

• Búsqueda final. Una vez recopilados todos los trozos del mapa, deberán casarlos para poder descifrar el lugar donde ha sido escondido el tesoro.

Luces, cámara… ¡Acción!

Rodar una película puede ser excitante para los niños. Con tiempo, antes de celebrar la fiesta, hay que reunir material para elaborar disfraces, decorado y atrezo. Ropa vieja, zapatos de tacón, guantes, pañuelos, sombreros, gafas de sol, telas, cajas de cartón, bolsas de plástico, pinturas, tijeras, periódicos, pegamento… Si les sugerimos algunos temas (payasos, invasores del espacio, detectives…), seguramente ellos serán capaces de elaborar su propio guión. Ahora hay que organizarse. Se realizarán equipos y a cada uno de ellos se le asignará una función. Diseño de trajes, maquillaje, elaboración de decorados, efectos especiales, música, iluminación, etc. Y sobre todo elegir a los actores. Cada uno puede desempeñar más de una función, depende del número de niños, sus cualidades y el carácter de cada uno. Por supuesto, el invitado que no quiera actuar no está obligado, hay muchas otras cosas divertidas que hacer.

• Manos a la obra. Cada uno tiene que hacer el trabajo asignado y aprender algunos trucos de interpretación antes de filmar. Tortazos que no duelen, caerse sin hacerse daño, poner distintas caras (alegría, tristeza, pánico…).

• Silencio… Se rueda. Todos a sus puestos, la cámara está preparada. Nos queda la tranquilidad de poder repetir las tomas que no sean de nuestro agrado.

• Los nervios del estreno. La proyección del vídeo cuando los padres llegan a recoger a sus futuras estrellas es una bonita forma de terminar la fiesta.

Importante Se deben anotar todos los teléfonos fijos o móviles de los padres, por si necesitamos ponernos en contacto con ellos. Imprescindible revisar la seguridad del lugar donde se celebrará la fiesta (instalación eléctrica, piscina vallada, zonas de sombra, existencia de objetos pequeños, etc.).

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