Celulitis, edad y estilos de vida

Casi todas las mujeres tienen celulitis, en mayor o menor medida y, aunque cada caso es diferente, la edad y el estilo de vida influyen en el tratamiento de la celulitis.

Pero, ¿por qué yo tengo celulitis?

Esa es la gran pregunta y no hay una respuesta que sea válida para todas, en algunos casos aparece por un aumento de peso, debido a la píldora, un embarazo, etc. Otros casos son por la edad, como entrar en la pubertad o en la pre-menopausia.

Lo que sí influye en acelerar su desarrollo es el estilo de vida, te realizaremos unas preguntitas muy sencillas, si respondes que sí a alguna ¡hazle caso al consejo que te damos!

¿Eres sedentaria?

Empieza cuanto antes a practicar ejercicio, para mejorar la circulación de las piernas y disminuir el peso. Si odias los gimnasios puedes venir a Laid Clinique y realizar una sesión prueba para ver los resultados.

¿Habitualmente fumas, tomas café, bebidas gaseosas y/o alcohol?

Todo ello producen toxinas y, por lo tanto, favorece la aparición de la celulitis. El cuerpo por sí mismo se deshace de las toxinas pero no puede eliminarlas todas, favorecemos la eliminación total de las toxinas y evitamos que la celulitis se convierta en un problema mayor para ti.

¡Además, es un tratamiento muy relajante que no te puedes perder!

¿Sueles llevar ropa muy ajustada?

Los pantalones muy estrechos y los zapatos de tacón alto evitan que circule la sangre adecuadamente, siempre que puedas alterna el estilo de tu ropa y calzado, ¡tu cuerpo te lo agradecerá!

¿Bebes menos de un litro de agua diario?

Es fundamental incorporar a la dieta fruta, verdura, alimentos bajos en grasa y beber mucha agua, por eso, te aconsejamos que lleves siempre contigo una botellita de agua, ¡verás como bebes!

Además, sería muy recomendable que favorecieras la circulación con un agradable tratamiento de Ultracavitación, que mediante un masaje intenso reducirá la sensación de pesadez en el cuerpo.

¿Tomas el sol sin precaución?

El sol sin una buena crema protectora envejece la piel, daña las fibras elásticas de la piel y, como consecuencia, se aumenta el efecto de “piel de naranja”.

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