Enfermedades articulares: qué son y cómo tratarlas

La gente rara vez piensa en la condición de los huesos y las articulaciones hasta que hay problemas con estas partes importantes del cuerpo. Las lesiones recibidas a una edad temprana pueden recordarse fácilmente en unas pocas décadas. Por ello, el buen estado de huesos y articulaciones debe cuidarse desde edades tempranas, pues del sistema musculoesquelético depende la actividad vital, la capacidad de trabajo y la salud en general.

Deporte

La carga excesiva es perjudicial para los huesos y las articulaciones, con un entrenamiento intensivo aumenta el riesgo de lesiones, los tejidos se desgastan más rápido. Pero con un estilo de vida sedentario, las funciones del sistema musculoesquelético dejan de funcionar correctamente. La cantidad requerida de sustancias deja de ingresar a las articulaciones, lo que provoca dolor en las articulaciones y destrucción del cartílago. Los huesos se vuelven quebradizos, incluso con una lesión leve, puede ocurrir una fractura.

Una persona debe elegir la actividad física óptima dependiendo de las características individuales. En primer lugar, debe ocurrir todos los días y con cierta intensidad. Para algunas personas, solo es adecuado caminar lentamente al aire libre o hacer ejercicio en la piscina, para otras, una hora de entrenamiento en un gimnasio.

El peso

Cuando hay sobrepeso, la carga en las articulaciones aumenta significativamente, especialmente las rodillas, la espalda baja y la espalda sufren. La capa de grasa envuelve las articulaciones, impidiendo el flujo de sangre y nutrientes. El peso corporal insuficiente también tiene un efecto negativo en el estado del sistema musculoesquelético. Debido a la falta de peso, aumenta el riesgo de desarrollar osteoporosis y distrofia del tejido muscular. Este último en estado normal reduce significativamente la carga sobre los huesos y las articulaciones. Por lo tanto, una persona debe llevar el peso corporal de acuerdo con la altura y evitar una disminución o aumento bruscos de peso.

Alimento

La salud de huesos y articulaciones está directamente relacionada con el aporte ininterrumpido de nutrientes al organismo. La fortaleza de los huesos la proporciona el calcio, el fósforo, el magnesio y la vitamina D. Estas sustancias se encuentran en los productos lácteos, el pescado y los frutos secos. El azufre es un elemento en la creación de tejido cartilaginoso. Por lo tanto, los huevos de gallina, la col blanca, la cebolla, el ajo y los nabos deben estar presentes en la dieta. También es importante cuidar la salud del tejido muscular y consumir proteína animal y vegetal.

A una edad temprana, existe un equilibrio entre los procesos de recuperación y la destrucción natural de las células óseas y articulares. Sin embargo, con el paso de los años, esta estabilidad se viola y una persona mayor necesita apoyo médico para el sistema musculoesquelético. Las sustancias sintetizadas por el cuerpo en cantidades insuficientes, como el sulfato de condroitina y la glucosamina, deben reponerse artificialmente. Para reponer estas sustancias, es necesario comenzar a tomar suplementos dietéticos y medicamentos. Ayudarán a reducir el dolor, aliviarán el proceso inflamatorio y restaurarán parcialmente la suavidad de las articulaciones.

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