Durante el último par de décadas los países desarrollados han sufrido un amento de enfermedades relacionadas con el estilo de vida, como los problemas cardiovasculares, hipertensión y diabetes. Un gran número de estudios han mostrado la unión entre dieta y el riesgo de desarrollar enfermedades relacionadas con el estilo de vida.
En un estudio de Ryota Hosomi se comprobó la relación entre la ingesta de proteínas y grasas a través de pescado y como afecta al metabolismo de las ratas. Nosotros ya habíamos visto que las proteínas en la dieta afectan al metabolismo graso de humanos y animales, pero la mayoría de los estudios se centraban en proteínas vegetales frente a caseínas (proteínas lácteas que entre otras cosas se utilizan en diferentes tipos de proteína en polvo y en varios productos como queso y salchichas). La prueba llevada a cabo por Hosomi se centró en el efecto de la proteína y el aceite provenientes del pescado en la sangre y en en hígado.

En el estudio, los investigadores encontraron que la proteína de pescado reducía el nivel de colesterol en sangre. Combinando en la dieta la proteína y el aceite procedentes de la carne de pescado, se observó una disminución del colesterol en la sangre y de los niveles de triglicéridos. La combinación de proteína y aceite de origen en el pescado mostró una reducción considerable del colesterol LDL (el colesterol “malo”).
El estudio también apunta que la combinación de la proteína y aceite de pescado producen efectos beneficiosos al reducir el riesgo de desarrollar enfermedades relacionadas con el estilo de vida.
A esto hay que añadir que se reconoce que el ejercicio físico tiene un efecto muy positivo en una amplia gama de enfermedades relacionadas con el estilo de vida. Véase, una dieta sana con pescado y ejercicio físico (en una máquina elíptica, por ejemplo) se recomienda si el objetivo de uno es mejorar tu salud.