En las fantasías sexuales ¿todo vale?

Cuando dejamos correr la imaginación en el terreno de la Sexualidad podemos llegar a lugares insospechados. Nos puede ocurrir que pensemos cosas que nos excitan y nos incomodan a la vez. Tener una fantasía que luego nos hace sentir mal es una experiencia común. ¿Por qué sucede esto?

Os explicaré un ejemplo muy claro. Un porcentaje muy elevado (más del 50% de las mujeres) han tenido una fantasía sexual peculiar: la de la violación. ¿Cómo es posible que una mujer se excite imaginándose que es violada? Se excita porque esta fantasía le permite realizar prácticas prohibidas para ella (por su educación, su religión o por lo que sea) sin sentirse culpable -la están obligando-. Porque conecta con la violencia y con emociones muy intensas, que también forman parte de nosotras. Porque el violador la fuerza y lo decide todo y ella solo tiene que dejarse llevar. Todo esto resulta muy excitante.

Sin embargo, que a una mujer le excite imaginarse esta escena no significa de ninguna manera que le gustara ser violada en la vida real. Tendría miedo, le dolería y seguramente sería el peor momento de su vida. Es muy importante tener en cuenta este punto.

Hay algunas fantasías que también nos gustarían en la vida real, pero hay muchas otras que no nos gustarían para nada.  Si tenemos esto claro, podemos relajarnos con nuestras fantasías “raras”. Hay que pensar simplemente que nos excitan por cuestiones profundas y que a veces se escapan de la razón. Pero que nos excitan, ya está, sin más. Y que las podemos disfrutar, sin miedos y sin culpas. Una frase para recordar. A partir de aquí, adelante!

Tener esto claro es muy importante. Hay que tener en cuenta que en una fantasía no hay riesgos, todo sale bien, no hay malentendidos ni nadie sale herido. Imaginemos una pareja que fantasea con el sexo en grupo. En su imaginación, todo es perfecto y sumamente excitante. En la vida real, sin embargo, podría pasar que uno de los dos miembros de la pareja se sintiera desplazado o que no soportara ver a su pareja con otra persona. Aparecería el miedo de contraer una infección de trasmisión sexual. Podría ser que con los otros participantes en el grupo no hubiera feeling o que hubiera demasiado. Si volvemos al terreno de la imaginación, todo vuelve a ser perfecto, el sexo en grupo fluye sin problemas y es placer puro 100%. ¿Esto significa que si alguien lo desea y fantasea con ello no puede practicar sexo en grupo porque será un desastre? No, significa que desearlo no quiere decir querer hacerlo. Y que si además de desearlo estamos seguros de que queremos hacerlo, tenemos que ser muy realistas para poderlo decidir sin sorpresas desagradables. En realidad, aunque se hayan escrito centenares de artículos del tipo “¡atrévete a llevar tus fantasías a la realidad!”, la mayoría de las fantasías están muy bien en el terreno mental y llevarlas a la práctica no suele ser una buena idea.

Si os animás a experimentar con las fantasías, ahora ya sabéis que es posible que muchas de ellas no estén de acuerdo con vuestra ética, con vuestros valores o con vuestra moral. Para tranquilizaros, pensad por ejemplo en las películas que os gustan. ¿Verdad que muchas de ellas tampoco están de acuerdo con vuestra moral? ¿Verdad que vosotras tampoco irías por ahí pegando tiros, robando bancos o asesinando abuelas y sin embargo os puede gustar verlo? Es más o menos lo mismo. De todos modos, si aun sabiendo todo esto vuestras fantasías os continúan molestando, un sexólogo os puede ayudar a entender por qué vuestra imaginación en el terreno sexual os hace sufrir y ayudaros a solucionarlo.

Os animo a daros permiso para dejar correr la imaginación y disfrutar. A jugar imaginando todo aquello que queráis.

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