
Cada país tiene sus costumbres, sus tradiciones, y su cultura. En Alemania, si bien las festividades suelen dividirse por estados (cada uno con sus propias características bien definidas), hay algunas costumbres que suelen ser comunes a lo largo y a ancho del país.
La siguiente lista describe de una manera corta y sencilla algunas de las curiosidades más importantes que se viven en el país germano.
Los alemanes son fanáticos de la puntualidad. Si se invita a alguien a comer, es esperable que llegue unos cuantos minutos antes, y para nada se esperará a quien está demorado, ya que es considerado de muy mala educación.
Contrariamente a muchos otros países que suelen inventar historias fantásticas para los niños cuando se caen los dientes, en Alemania no hay ninguna. De hecho, no suelen estar muy preocupados por las fantasías de los niños de ningún estilo.

Recordando la famosa historia de Merry Poppins y el deshollinador, efectivamente se puede ir por la calle y encontrarse a uno vestido con traje negro y sombrero de copa emulando perfectamente a los personajes de la historia.
A pesar de no ser muy fantasiosos con los más pequeños de la familia, los alemanes parecen tener el crédito del origen de los árboles de Navidad. De hecho, se cree que esta tradición nació allí en el siglo XVII.
Una de sus costumbres más extrañas es la que realizan para los cumpleaños o aniversarios de un integrante de la familia. Un familiar cercano hace un pastel que cuenta con la cantidad de velas iguales a la edad que cumple el agasajado. Lo curioso aquí es que le agregan una vela más al pastel como deseo de buena suerte. Además, las velas no se apagan con uno de los famosos cánticos de “feliz cumpleaños”, sino que se mantienen prendidas todo el día y después de la cena es cuando deben soplarse. Y hay una condición más: si las velas se apagan todas juntas se cumplirán los deseos del cumpleañero, sino, posiblemente deba esperar una año más.
Esta última tradición tira por la borda alguna de las creencias que muestran a los alemanes muy estrictos y fríos, aunque es cierto que las festividades y celebraciones no son lo que más los caracteriza.