Consejo nº1: Piensa antes de escribir
Si tuvieras que colocarte una cita en tu mesa de trabajo, te aconsejaría esta de Boileau, un poeta francés del siglo XVII: “Lo que bien se piensa, bien se expresa. Y las palabras para decirlo acuden con presteza”. Dicho de otro modo: antes de escribir, pon en orden tus ideas y eso es válido para cualquier tipo de escritura, no solo la literatura.
Si tienes que escribir una redacción… Imagina una historia que quieres contar: escoge los puntos de referencia con la introducción (la presentación de los personajes), el desarrollo (evolución de la historia) y el desenlace (lo que ha cambiado en relación a la situación inicial). Haz un borrador con flechas y abreviaturas para visualizar cómo será tu futuro texto. Y para ayudarte a pensar, ten siempre a mano un diccionario. Recuerda que los diccionarios de uso no solo recogen el significado de las palabras, sino que, además, aportan información sobre sus peculiaridades de uso, atendiendo a cuestiones sobre la ortografía, la sintaxis, la pronunciación, etc., de las palabras.
Si tienes que escribir un ejercicio de mates… Lee atentamente el enunciado para comprenderlo bien. Piensa qué reglas tienes que aplicar para hallar la solución. Solo después podrás escribir los números o la demostración en el papel. Así reducirás las posibilidades de error y las tachaduras. Ver también el consejo nº7.
Consejo nº2: Busca la posición adecuada
“Escribo bien en cualquier parte” FALSO
La cama o tus rodillas no son el mejor soporte. Escribe en una mesa, sentado en una silla a una altura adecuada, con el trasero apoyado en el fondo y el tronco inclinado hacia delante. Lo ideal es que los antebrazos se apoyen hasta el codo sobre la mesa.
“Coloco la hoja bajo mi mano” MAL
Hay que colocar la hoja bajo tu ojo dominante, el izquierdo o el derecho. Para hallarlo, haz un agujero en una hoja con un lápiz y sujeta la hoja con el brazo estirado. Mira un objeto a través del agujero. Acerca lentamente a hoja hacia la cara sin dejar de mirar el objeto. Al final mirarás solo con uno de los dos ojos: tu ojo dominante.
“Inclino la hoja para escribir” BIEN
¿Eres zurdo? Inclina la hoja hacia la derecha. ¿Eres diestro? Hazlo hacia la izquierda. Separa la silla para estar frente al papel, si no, ¡el tortícolis está garantizada! Da igual que no estés totalmente de frente a la mesa. Ver consejo nº5

Consejo nº3: Usa un bolígrafo adecuado
Escoge a tu gusto el instrumento con el que vas a escribir. No dudes garabatear los blocs de pruebas de la papelería.
Consejo nº4: Utiliza correctamente la puntuación
Sin puntos ni comas, el texto más rico en vocabulario es un galimatías incomprensible. Buena noticia: al contrario que la ortografía y sus numerosas excepciones, la puntuación es lógica. Para saber cómo utilizarla y dónde colocarla, escucha en tu cabeza la “música” del texto.
Prueba con esta frase tan simple: Manu quiere a Raquel. Después del punto (.), la voz “desciende”: es un enunciado. Si se abre y se cierra con signos de interrogación (¿?), la voz “asciende” en el caso de las preguntas totales (cuando son posibles las respuestas “sí” o “no”: ¿Tienes hora?), y “desciende” en el caso de las preguntas parciales (cuando no son posibles las respuestas “sí” o “no”: ¿Qué hora es?). Si se abre y se cierra con signos de exclamación (¡!), la voz se “apoya” sobre las palabras: se adopta una postura (sorpresa, desprecio, disgusto,…). Si termina con puntos suspensivos (…), la voz queda en suspenso: es una alusión, un sobrentendido.
El signo de puntuación más sutil es la coma (,). Su presencia (o su olvido) puede modificar enormemente el sentido de una frase. Por ejemplo: si lees Los escritores, que están un poco estresados, son simpáticos, entiendes que todos están estresados (y todos son simpáticos). Pero si escribes lo mismo sin comas: Los escritores que están un poco estresados son simpáticos, entiendes que sólo algunos están estresados (y son simpáticos, lo que no tiene por qué ser el caso de los “no estresados”). ¡Mejor saberlo si no queremos dejar malentendidos! Ver también consejo nº8.
Consejo nº5: Trabaja tu letra
La escritura es movimiento. Para acostumbrar a liberar el brazo, dibuja grandes trazos deslizando el bolígrafo, en forma de ola o de conchas: eso desbloquea el hombro y el codo. Puedes incluso utilizar un pincel en un papel grande. Pero oblígate a llegar al final de la línea imaginaria.
Escribir es dejar algo de uno mismo, personal y único. La letra se suele ir simplificando con el paso de los años, porque necesitamos escribir más rápido para anotar las cosas. Hacia los 13 años buscamos nuestra propia letra y pasamos una fase de escritura en caracteres de imprenta, con letras separadas unas de otras,… Olvídalo, cuesta más de componer.
No existe una única escritura bonita. No escribas con letra muy pequeña: si no mueves el codo y utilizas en exceso el puño, puedes sufrir contracciones musculares en el brazo. Tu estilo vendrá solo, pero es importante que la letra sea… ¡legible! Ver también el consejo nº3.

Consejo nº6: Desconfía de las frases largas
¿Qué es una buena frase? ¡La que no hay que releer varias veces para entenderla! Hay que ser un gran escritor para escribir frases agradables de leer que tengan más de 13 palabras. A tu nivel, para decir lo mismo, es mejor que utilices dos frases cortas que una sola frase larga. Es preferible que escojas las oraciones llamadas simples: sujeto + verbo + complementos. Sin embargo, si tus textos solo tienen frases cortadas por el mismo patrón, tu lector puede dormirse antes de llegar al final.
Para darles “relieve”, de vez en cuando, puedes permitirte una oración no verbal (¡Oh, bonito coche!) o una oración compleja con una proposición subordinada: ¡Vaya palo!, exclamó Dora, que acababa de darse cuenta de que había metido la primera en lugar de la marcha atrás, mientras el coche de delante se deformaba por la fuerza del impacto. Ver también el consejo nº10.
Consejo nº7: Elimina los vicios de escritura
¿Cómo evitar los “mal expresado”, “confuso” y otras correcciones que tiñen de rojo tus deberes? Sigue estos consejos para mejorar y no exasperar más a los profesores:
- No confundas el lenguaje escrito con el hablado. ¡No se escribe como se habla! No mezcles los diferentes registros de la lengua y reserva el lenguaje de los móviles para los móviles: por suerte, ¡escribir las palabras completas no tiene coste económico!
- Cuida el vocabulario. Sólo siendo preciso con las palabras se puede expresar bien las ideas. El español es una lengua rica, ¡aprovéchala! Utiliza las palabras con propiedad; por ejemplo, emplea verbos específicos como “afirmar”, “confesar”, “admitir”, “exclamar” en lugar de limitarte al uso de “decir”. También es importante usar sinónimos para evitar repeticiones y adjetivos para escribir. Para ello, es fundamental conocer el sentido de las palabras. Ver también consejo nº6.
Consejo nº8: No escribas de cualquier modo en el ordenador
Seguro que no sólo utilizas lápiz y papel. Para escribir tu blog, enviar un mail o para preparar una presentación en clase, también manejas el teclado. Pero no creas que pre utilizar esos caracteres de imprenta tan perfectos en lugar de tu letra manuscrita irregular puedes ahorrarte algunas convenciones ortográficas que hacen legible un texto.
No escribas sin acentosniespacios, mEZcLanDo mAYuscULaS Y minUsCuLAs, o… añºaºdºiºenºdºo caracteres i/n/ú/t/i/l/e/s… Porque, para llegar al cerebro, las palabras pasan por los ojos. Y si los ojos encuentran obstáculos para el ejercicio de la lectura, podemos tener problemas de comprensión.
Consejo nº9: Cuida la presentación
Escoge bien la calidad del papel. Procura que sea cuadriculado, con margen y con contraste suficiente. Es difícil escribir recto en una hoja en blanco, sin una línea clara que seguir. Para pasarlo a limpio hazte una “falsilla” para guiarte bajo la hoja blanca.
No utilices Tipp-Ex o un corrector de tinta cada dos o tres. Hace feo, forma grumos y entorpece la escritura. Es mejor releer y corregir todas las faltas de una vez, y si lo haces sobre el borrador, mucho mejor.
Deja que tu texto tenga “aire”. Para facilitar la lectura del texto, separa cada una de las partes en diferentes párrafos. Al iniciar un nuevo párrafo, puedes sangrar el texto (es decir, empezar a escribir un poco más adentro).
Consejo nº10: Encuentra tu estilo
El estilo es lo que hará que tus textos sean únicos y personales. Pero no es algo que pueda improvisarse. Requiere un buen conocimiento de la gramática y del vocabulario, muchas tentativas.