A pesar de que las infecciones en niños sean habituales, desde la familia podemos seguir algunos consejos que nos ayudarán a disminuir las posibilidades de que nuestros niños contraigan una infección.
Por una parte vamos a hablar de recomendaciones alimentarias, además de una dieta equilibrada, se aconseja el consumo de cítricos, ricos en Vitamina C, que contribuyen a disminuir el riesgo de infección respiratoria.
Se deben evitar los cambios bruscos de temperatura y abrigar a los niños cuando se exponen al frío. Hay que tener presente que los niños por su actividad y metabolismo pocas veces manifiestan tener frío y suelen negarse a usar ropa de abrigo, pero aún así hay que insistir cuando las condiciones lo requieran. Respecto a la creencia de que se debe de evitar el baño en los niños con alguna infección o en días fríos, es errónea y carece de fundamento. La única precaución a tener en cuenta es bañar, secar y vestir a los niños dentro de la misma habitación para evitar cambios bruscos de temperatura.
Evitar lugares donde exista humo de tabaco u otros irritantes, y también sitios concurridos donde se encuentren personas con síntomas de infección respiratoria.
La asistencia a guarderías aumenta el riesgo de enfermarse por mayor probabilidad de contagio, por ello, algunos expertos aconsejan, siempre que sea posible, no hacerlo hasta los dos años.

Los niños y la inmunidad
La aparición en los niños de infecciones recurrentes (que se repiten con frecuencia) es un problema muy habitual en pediatría que produce desesperación y cansancio en los padres.
Estas situaciones se pueden producir en niños normales pero en un entorno de riesgo, como puede ser la asistencia a la guardería o colegio (estar en contacto con muchos niños), vivienda inadecuada, no utilizar ropa adecuada. En otros casos existe un factor individual del niño que favorece la aparición de las infecciones: enfermedad crónica o algunos tipos de inmunodeficiencia. Estos últimos casos, por supuesto, necesitan la supervisión de un médico.
El niño nace con un sistema inmune inmaduro: los recién nacidos poseen inmunoglobulina G (IgG) procedentes de la madre que van disminuyendo en el primer trimestre de la vida mientras se inicia la producción propia. Poco a poco van alcanzándose unos niveles adecuados que no llegan a completarse hasta los dos años de edad. Por esta razón, las infecciones en niños es un hecho frecuente y no es de extrañar que un niño sano presente hasta seis episodios de infección respiratoria alta en el primer año.