
Hasta ahora era incuestionable que el desarrollo de las estructuras cerebrales era una cuestión determinada exclusivamente por la biología y la genética.
Sin embargo, recientemente se ha publicado un estudio en Proceedings of the National Academy of Sciences, por un equipo del Departamento de Psiquiatría de la Escuela de Medicina de la Universidad de Washington en Saint Louis, dirigido por Joan Luby. Su título es: “El sostén maternal en la primera infancia predice volúmenes mayores del hipocampo en edad escolar”
En este estudio se llegó a la conclusión de que los niños que recibieron un mayor sostén por parte de sus padres tuvieron un mayor desarrollo de la región cerebral vinculada con la memoria y las emociones, el hipocampo. Esto implica que la biología no es el único determinante de las estructuras cerebrales, sino que también se constituyen en los vínculos de la primera infancia.
La investigación fue desarrollada en dos tramos separados por varios años. La primera parte consistió en una prueba para evaluar el grado de sostén que la madre o el padre podían darle a niños de tres a cinco años en una situación cotidiana.
La segunda fase de la investigación se efectuó sobre 92 de los niños, cuando tenían entre 7 y 13 años, y consistió en determinar, mediante resonancia magnética, el tamaño de la estructura cerebral llamada hipocampo. El resultado fue que, en los niños que en el testeo del preescolar, habían mostrado recibir suficiente apoyo materno, el tamaño del hipocampo era un 10 por ciento mayor al registrado en chicos que no habían obtenido ese sostén. El artículo destaca que el hipocampo “es una región central para la memoria, la regulación de las emociones y la maduración del estrés, áreas clave para la saludable adaptación social”. El hipocampo es el único lugar del cerebro en el que durante toda la vida se desarrollan neuronas nuevas.
La directora de la investigación de la Universidad de Washington, Joan Luby comentó que “durante años, los estudios destacaron la importancia de los cuidados tempranos para el buen desarrollo de los niños, pero este estudio es el primero que muestra un cambio anatómico en el cerebro en relación con la importancia de la acción parental temprana”.