Las líneas de expresión y las arrugas son una parte inevitable del proceso de envejecimiento. A medida que crecemos nuestra piel se seca y se hace menos elástica. La mayoría de la gente empieza a desarrollar líneas de expresión y arrugas hacia los 30 o 35 años. No obstante, la sobre-exposición al sol puede aumentar mucho el proceso de envejecimiento. La exposición al sol favorece la formación de arrugas profundas y surcos, junco con cambios de pigmentación y textura de la piel.
¿Cómo pueden evitarse las líneas de expresión y arrugas?
Evitar la sobre-exposición al sol debería ser el elemento clave de cualquier régimen de cuidado de la piel. Cada día debería usarse en la cara una pantalla solar con un factor de protección 15. También es aconsejable apartarse del sol cuando la radiación es más fuerte (entre las once de la mañana y las cuatro de la tarde).

¿Cómo trata las líneas de expresión y arrugas la restauración con láser?
En la restauración facial se utiliza un haz de luz infrarroja de gran energía para vaporizar, capa a capa, líneas, arrugas, cicatrices, puntos oscuros y otras irregularidades de la piel. Este proceso también estimula la formación de colágeno dérmico para mejorar la elasticidad y hacer de soporte de la piel.
Los láseres se han usado en cirugía cosmética desde hace más de 20 años y han demostrado proporcionar unos resultados seguros, predecibles y eficaces si los utilizan médicos cualificados en pacientes adecuadamente seleccionados. Los tratamientos alternativos, como exfoliación química profunda y dermoabrasión han sido ampliamente sustituidos por procedimientos con láser, debido a la precisión y uniformidad que ofrece la restauración láser.
¿Cuánto tiempo de recuperación precisa la restauración facial?
Con una restauración entre moderada y profunda la piel pasa por un período inicial de curación, que incluye la formación de costras, que suele durar de siete a diez días. En este momento la mayoría de pacientes vuelven a sus actividades normales y ya pueden aplicarse maquillaje. La nueva piel presentará un tono rosa rojizo, una buena señal de que está teniendo lugar la curación y que la sangre alimenta el crecimiento de nuevas células dérmicas. Esta rojez desaparece gradualmente en cuatro a doce semanas, en función del tipo de piel y la profundidad del tratamiento láser. Los pacientes con una restauración ligera suelen poder volver a sus actividades normales al cabo de cuatro o cinco días y la rojez desaparece en tres a cinco semanas. Naturalmente, seguir las instrucciones del médico sobre cuidados postoperatorios ayudará en el proceso de curación.