Los autobronceadores tiñen la capa más superficial de la piel sin generar ningún efecto a nivel más profundo

Sin manchas ni malos olores Olvídese de los primeros autobronceadores que dejaban la piel anaranjada y con manchas antiestéticas y que eran pegajosos o incluso olían mal. Nada de eso ocurre con los autobronceadores actuales, que consiguen un bronceado mucho más natural. Muchos de ellos contienen un ingrediente clave: un principio activo llamado dihidroxiacetona (DHA). Cuanto mayor sea la concentración de DHA en el producto autobronceador más oscuro será el tono que se obtenga tras su aplicación. Por eso ha de fijarse siempre en este detalle a la hora de comprarlo y escoger el que mejor le convenga. En el resultado final también influye el tipo de piel pues las más secas se autobroncean más rápidamente que las grasas. La industria cosmética incluso ha dado ya un paso más y ha creado una nueva generación de autobronceadores con activos vegetales que dejan un bronceado aún más natural, sin el tono anaranjado que, en ocasiones, se achaca al DHA.

CÓMO APLICAR EL AUTOBRONCEADOR 1. Antes de empezar, realice una exfoliación de la piel para eliminar las células muertas y las pequeñas imperfecciones. Con la piel exfoliada el autobronceador se aplicará de forma más uniforme y se absorberá mejor.

2. Elija el autobronceador que más le convenga. Hay un autobronceador indicado para cada color de piel; para saber cuál es el más adecuado en su caso pruebe varios tonos en el interior del brazo. Además, puede escoger entre que sea transparente o de color. Si no está acostumbrado a utilizarlo, lo mejor es que se incline por uno con color, así podrá distinguir las zonas de la piel donde no se ha aplicado correctamente.

3. Extiéndalo rápidamente, de manera uniforme y haciendo masajes con la mano abierta. Si desea aplicárselo por todo el cuerpo, lo más sensato es que empiece por los pies y vaya ascendiendo poco a poco. De no hacerlo así, cada vez que se agache arrastrará parte del producto de algunas zonas, como del vientre.

4. Hay áreas con las que hay que tener un cuidado especial. Los tobillos, los codos y las rodillas son zonas rugosas en las que se puede quedar atrapado más autobronceador del necesario. Por eso, para evitar que los pliegues acaben oscureciéndose más de la cuenta échese menos cantidad en esas zonas y retire con un papel el sobrante antes de que se seque.

5. Las cejas, los párpados, las pestañas, la línea de nacimiento del pelo y todas las mucosas son zonas donde no se debe aplicar el autobronceador, al igual que las plantas de los pies y los antebrazos. En estas dos últimas zonas el resultado es antinatural.

6. Pida ayuda para echarse el autobronceador en aquellas zonas en las que le cueste llegar por sí mismo, como la espalda o los glúteos.

7. Una vez aplicado el producto, lávese las manos y las uñas rápidamente con agua y jabón para eliminar cualquier resto y para evitar que las palmas de las manos se bronceen también. Para evitar este problema también puede optar por utilizar guantes desechables. No se vista ni se duche hasta pasado al menos una hora de la aplicación.

8. Los autobronceadores resecan la piel, por lo que ahora es el momento de devolverle la hidratación que necesita con una crema hidratante.

9. El efecto no es inmediato y depende de cada tipo de piel. Lo normal es que haya que esperar una o dos horas para poder ver el resultado. Si quiere que el morenito del autobronceador le dure siempre ha de echárselo dos o tres veces por semana.

10. No olvide nunca que el autobronceador por sí mismo, a no ser que tenga protección solar, no le protege de los rayos ultravioletas. Por lo que nunca ha de exponerse al sol sin aplicarse antes un protector solar.

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