Los falsos mitos sobre sexualidad y vejez han pedurado y siguen presentes en nuestra sociedad, por tanto, no deberíamos seguir creyendo que a edades avanzadas se pierde el apetito sexual.
Seguramente es por mi juventud y por mi formación que se me hace difícil pensar que la vida sexual de una persona tiene un final. Pues bien, aquí estoy para desmontar mitos y aportar mi granito de arena para seguir evolucionando hacia una sexualidad más libre y concorde con la propia fisiología humana. La Sexualidad la disfrutamos en todas y cada una de las etapas de la vida.
El envejecimiento produce ciertos cambios en la fisiología sexual, pero comparados con otros cambios propios de la edad, la función sexual; no de la de reproducción, se mantiene mucho mejor que otras funciones.
Si bien es verdad que hay muchas enfermedades y ciertos medicamentos interfieren directamente en la respuesta sexual tanto masculina como femenina.
Como todo proceso vital, el envejecimiento sexual comienza hacia los 30-35 años siguiendo un proceso muy lento y variable de unas personas a otras. Sin embargo,
Las mujeres guardan su capacidad orgásmica a edades muy avanzadas, aún más allá de los 70 años.
La valoración de la Sexualidad en el anciano se ve influida negativamente NO por la edad sino por efectos asociados a la vejez y al estado de salud de cada uno.
Dos de los perjuicios más extendidos de “El porque los viejos no tienen sexo” es debido a:
- Hace años se creía que la menopausia marcaba el fin de la vida sexual femenina ya que se deja de estar fértil.
- Por la disminución de encuentros sexuales que en la mayoria de casos es debida a una falta de oportunidades y no al deseo, como creen muchos.
- Disminuyen los niveles de estrogenos y progesterona.
- Disminuyen el tamaño de los ovarios haciendo que produzcan menos andrógenos.
- La vagina se acorta y se estrecha.
- Las paredes vaginales se vuelven más delgadas y más rígidas.
- La mayoría producen menos lubricación vaginal.
- Los senos disminuyen de tamaño.
- Disminuye la producción de testosterona por parte de los testículos.
- Disminuye la cantidad de semen segregada en cada eyaculación.
- La intensidad de la eyaculación también se ve afectada.
- La erección necesita más tiempo y suele ser menos firme.
Las relaciones en edades avanzadas exigen más tiempo y más compenetración con la pareja, que se traduce en una mayor comunicación. Miralo por el lado positivo,… esto significa alargar el disfrute!
La dificultad para conseguir erecciones crea rabia, malestar y ansiedad y esto perjudica aun más su capacidad de respuesta sexual.
La Disfunción Eréctil es la incapacidad repetida de lograr o mantener una erección lo suficientemente firme como para tener una relación sexual.
La falta de lubricación provoca molestias, incluso dolores con el consiguiente miedo, ansiedad,… de esta forma se entra en un circulo vicioso que nunca termina. Sin impedimientos físicos se produce una abstinencia de la actividad sexual. Puede sentir bajada su propia autoestima. El arquetipo de belleza cambia y una llega a sentirse menos atractiva. Por todo ello, muchas parejas optan poco a poco por la abstinencia sexual. En las mujeres la principal causa de la disfunción es el coito doloroso, llamado Dispareunia; La disminución de la lubricación convierte la vagina en más débil para lesiones por roces. La incontinencia urinaria avanzada inhibe a la persona tanto en el deseo como en la respuesta sexual.
Por lo tanto, es incorrecto seguir considerando al anciano como poco interesado en la sexualidad o con escasa actividad sexual. Se puede encasillar como “ageísmo” o “sexismo” la actitud de la sociedad y de los profesionales de la salud que no quieren reconocer esta realidad. El primer paso para una consideración ética sobre el papel de la sexualidad en la vejez pasa ineludiblemente por reconsiderar estas actitudes que, ocultando la existencia del problema, dificultan enormemente su remedio.