La vitamina A, el calcio, el hierro, son nutrientes que todos conocemos y que escuchamos a menudo en los medios. Pero estos elementos no son los únicos que juegan un papel importante en nuestra alimentación, hay ciertas vitaminas y minerales que no se mencionan tan a menudo pero que juegan un papel muy importante en el aporte de energía, la reparación y la prevención del daño celular entre otras tareas.
También conocida como fitomenadiona o vitamina antihemorrágica. Este nutriente ayuda a coagular la sangre adecuadamente y regula el metabolismo del calcio. Podemos obtenerla por el consumo de vegetales como la col, la espinaca, la col rizada, la acelga, el perejil, la lechuga, las coles de Bruselas, el brócoli, la coliflor y el repollo. También la encontramos en menor cantidad en el pescado, el hígado, la carne de res, los huevos y los cereales. La vitamina K también es elaborada por las bacterias que recubren el tracto gastrointestinal.
Magnesio Sin los niveles adecuados de este mineral, las células no pueden crear energía, los músculos no pueden relajarse, los huesos no son tan fuertes y más de 300 reacciones enzimáticas que ayudan a regular diversas funciones del cuerpo se deterioran. La dosis necesaria de este mineral en adultos se establece entre los 300 y 400 mg diarios. Podemos encontrarlo en la soja, las judías secas, el arroz integral, la levadura de cerveza y las nueces entre otros alimentos.
Selenio Es un oligoelemento esencial, lo que significa que el cuerpo tiene que obtener este mineral de los alimentos que consumimos. El selenio es antioxidante, previene el daño celular, ayuda al buen funcionamiento del sistema inmune y mejora la fertilidad. Las fuentes más comunes de selenio en la dieta son los alimentos vegetales. El pescado, los mariscos, las carnes rojas, los granos, los huevos, el pollo, el hígado y el ajo son también fuentes de selenio.
La colina o vitamina B7 es una sustancia que el cuerpo necesita para poder construir y mantener las membranas celulares y actúa junto al inositol (un derivado de la glucosa) para metabolizar las grasas y el colesterol. Se cree que también tiene un impacto en la enfermedad hepática y los trastornos neurológicos. Se encuentra sobre todo en alimentos como la lecitina, la yema de huevo, la levadura de cerveza, las nueces y las legumbres.
La cobalamina o vitamina 12 es esencial para la síntesis de la hemoglobina, la elaboración de células y para el buen estado del sistema nervioso. La dosis diaria recomendada es de 2,4 microgramos por día para los adultos, pero aumenta a 2,6 microgramos por día durante el embarazo y 2,8 microgramos durante la lactancia. Las fuentes alimentarias incluyen principalmente productos de origen animal, carne, pescado, aves, huevos y productos lácteos.